INTRODUCCION
JUSTIFICACION:
He elegido el ensayo sobre la represión del profesorado republicano, una investigación que me ha permitido profundizar en la represión sufrida por los maestros republicanos durante el franquismo. La investigación para recabar información me ha aportado importantes conocimientos sobre el tema elegido.
PROCESO:
En el proceso de recopilación de información he utilizado la plataforma virtual.
DIFICULTADES:
La dificultad que siempre existe cuando se maneja gran cantidad de información es hacer una selección lo más ajustada posible al contenido sobre el tema a desarrollar.
TEMA
La segunda República comienza con gran interés por la educación, convirtiéndose en uno de los valores fundamentales del nuevo régimen. En consecuencia la valoración social del profesorado es alta y hay una importante proporción de profesores entre los dirigentes republicanos de los distintos partidos.
Situación social del profesorado durante la República: Los profesores de Secundaria y profesores de Normal eran diputados a Cortes, todo ello influyó en el desarrollo de las leyes y en la imagen pública de la profesión. El 13 % de la minoría radical, 7 % de la minoría radical socialista, el 36 % de la minoría de acción republicana y el 21 % del grupo socialista en 1931 definían su principal profesión como catedráticos o profesores en los distintos grupos políticos.
Declaraciones de Lorenzo Luzuriaga «El Magisterio hispánico ha de responder con todo su entusiasmo a la llamada de la República. El gran ejército de cerca de 40.000 hombres que lo constituyen ha de ponerse lealmente a su servicio [...]. La República se salvará por fin por la escuela. Tenemos ante nosotros una obra espléndida, magnífica. Manos, pues, a la obra. ¡Arriba el magisterio republicano!».[1]
REALIZACIONES DEL BIENIO SOCIAL-AZAÑISTA
La escolarización Primaria: El Ministerio de Instrucción Pública impulsó un ambicioso programa de reformas educativas: desde el proyecto de crear 27.151 nuevas escuelas en los siguientes cinco años, hasta la dignificación de los salarios (antes de hambre) de los maestros, pasando por la reforma de los planes de estudio de Magisterio, la democratización de las estructuras educativas, el impulso a una pedagogía activa y moderna en la que se fomenta la formación del profesorado de la Segunda enseñanza y Escuelas Normales, de los Inspectores de primera enseñanza y los directores de grandes Escuelas graduadas, la implantación del laicismo escolar y la coeducación, la creación de las escuelas de Estudios árabes, la reforma de inspección de primera enseñanza, liberándola de sus preocupaciones burocráticas y la creación de la Inspección general de Segunda Enseñanza. El conjunto de las medidas educativas del primer bienio buscaba educar «para formar ciudadanos » y preparar nuevas generaciones de maestros dispuestos a transmitir los «valores políticos republicanos».
La formación de los Maestros:
La voluntad de algunos gobiernos republicanos contrastaría en cambio con una parte del Magisterio indiferente a las cuestiones políticas y sociales, cuando no de ideología conservadora y derechista por su propia educación y por las influencias sociales y religiosas recibidas. No así los maestros más jóvenes, y muy especialmente aquellas pocas promociones formadas en el Plan Profesional de 1931 y los que accedieron a la docencia mediante el sistema de cursillos, que fueron mayoritariamente entusiastas de las reformas y se comprometieron personalmente con ellas. Durante todo el conjunto del periodo republicano se incorporaron 21.293 maestros al sistema educativo, un 56,5 % más de los existentes con anterioridad. En el presupuesto de 1937 se indica la existencia ya de 58.982 plazas de maestros funcionarios y 377 inspectores.
Causas del conflicto social que da lugar al Golpe Militar y a su modelo de represión
La República pretendió hacer un gran cambio social en España, especialmente en su deseo de europeizarla y de modernizarla, pero grandes fuerzas conservadoras se opusieron frontalmente como la Iglesia Católica y los terratenientes, principales soportes del régimen anterior, junto con una parte de los militares.
Una parte de esa oposición al carácter reformador de la república hace responsable de toda la pérdida de privilegios a los maestros. Así en El Debate se indicaba ya en 1934… “Lo verdaderamente grave es que la preparación revolucionaria se ha hecho en gran parte en la escuela”…
CAUSAS, OBJETIVOS y ETAPAS de la represión del profesorado:
La primera represión: Objetivo militar. Búsqueda de impedir una respuesta al golpe, eliminación física de todos los dirigentes políticos y sindicales.
La segunda represión: Objetivo ideológico. Anulación moral y envilecimiento de la profesión como paso indispensable para la imposición del nuevo orden con el máximo de complicidades.
La primera represión:
La crueldad en la represión era un requisito consciente para inculcar el miedo en la sociedad, la represión a las familias para conseguir el paradero de los líderes sociales era lo habitual. La actuación arbitraria era imprescindible para llegar con el miedo a un espectro más amplio de la sociedad. La larga lista de la represión irracional por ejemplo da más de cuarenta maestros asesinados solo en la provincia de León, 21 en Burgos (más otros 11 que fueron detenidos y desaparecieron para siempre), 33 en Zaragoza (sólo en los primeros meses de guerra), entre otros fusilados en Ávila está Manuel Alonso Zapata maestro y secretario general de la FETE de 1929 a 1934, etc. en una larga lista.
Las autoridades franquistas justificaron a posteriori tanta barbarie al colocar a los maestros en el centro de las responsabilidades del desencadenamiento de la guerra civil. Así, José M.ª Pemán, presidente de la Comisión de Cultura y Enseñanza de la JTE, afirmaba en una muy conocida circular dirigida a las comisiones depuradoras del Magisterio que era necesario sancionar a «los envenenadores del alma popular primeros y mayores responsables de todos los crímenes y destrucciones que sobrecogen al mundo y que han sentado de duelo la mayoría de los hogares honrados de España»[2], y que no eran otros que los maestros y maestras que se habían comprometido en el gran proceso de reforma republicano.
La segunda represión:
El objetivo de la segunda represión fue complementar las acciones políticas que en el campo educativo se desarrollaron.
Las medidas democratizadoras de las estructuras educativas realizadas por la república fueron suprimidas, al igual que el Plan Profesional del Magisterio, las medidas sobre bilingüismo, laicismo y coeducación, así como toda la legislación que limitaba la actuación de la Iglesia en el campo de la enseñanza.
Las primeras medidas depuradoras se tomaron ante la inminencia del inicio del curso escolar en septiembre de 1936. La Junta de Defensa Nacional, con el objetivo de expulsar de la enseñanza a quienes no se considerasen plenamente identificados con el nuevo estado de cosas, allí donde había triunfado la sublevación militar, ordenó a los Rectores de las universidades una rápida depuración del personal docente. La depuración abarcó a los maestros nacionales y a los alumnos de las escuelas normales; incluyó también a todos los que ejercían la docencia privada en centros o de forma particular, pues sin haber superado el trámite depurador nadie estaba autorizado para ejercer como docente.
En su configuración final, iban desde la simple inhabilitación para cargos directivos hasta la separación definitiva del servicio y la inhabilitación para la enseñanza, pasando por suspensiones temporales de empleo y sueldo (entre un mes y dos años), traslados forzosos (dentro o fuera de la provincia, o fuera de la región) y jubilaciones forzosas, siendo frecuente la combinación de varias de estas sanciones en un mismo expediente (suspensión, traslado e inhabilitación para cargos, por ejemplo).
El mecanismo sancionador:
De entrada, todos los maestros y maestras eran declarados cesantes y, quien lo desease, debía solicitar el reingreso en el escalafón mediante instancia que debía ir acompañada de una declaración jurada en un impreso preparado al efecto en el que se preguntaba sobre actuaciones e ideas del interesado, así como sobre los compañeros del mismo.
Con estos dos documentos, la comisión provincial abría el expediente personal de depuración y procedía a solicitar los informes considerados preceptivos por la legislación: los del alcalde, guardia civil, párroco y un padre de familia de solvencia contrastada de la localidad o localidades donde el maestro hubiese ejercido.A partir de estos informes, más otros que se hubiesen podido recabar (de Falange, de las autoridades militares, de los Habilitados del Magisterio…) o que hubiesen podido llegar hasta la comisión (denuncias privadas, anónimas o no), se decidía si había materia punible, en cuyo caso se formulaba un pliego de cargos que el interesado debía contestar por escrito en el plazo de diez días, aportando toda la documentación exculpatoria que considerase oportuna.
Los maestros republicanos del Plan Profesional depurados, consiguieron que se les admitiera como tales en una oposición restringida en 1960 tras multitud de pleitos, obligándoles a realizar los seis meses de prácticas, previo a la concesión de un destino en los peores lugares posibles, y sin reconocimiento de antigüedad, lo que les perjudicaba gravemente para la jubilación.
La escuela no pudo ser el escudo salvador de la República, produciéndose al finalizar el conflicto una intensa represión del profesorado de modo sistemático y continuado, con el fin de modificar en lo sustancial la composición del magisterio y cambiar los derechos adquiridos durante una larga lucha sindical: libertad de cátedra, derechos de traslados por antigüedad, direcciones democráticas de los centros, uso de pedagogías modernas en la escuela, etc..
La inquina empleada en la represión del magisterio no es explicable exclusivamente por una actitud de los maestros de firmeza republicana y el interés del franquismo en cambiar a una parte de los maestros por otros más cercanos al nuevo régimen, sino más bien por un deseo de disminuir la presencia del sector público cediendo una parte al sector confesional.
- Los maestros eran quienes debían demostrar su inocencia, y no al revés.
- Los informes preceptivos eran carentes en su inmensa mayoría del más mínimo rigor, redactados con brocha gorda, sin matices, recogiendo frecuentemente rumores como si fuesen verdades incontestables, cargados de animadversión personal contra el informado, o de prejuicios genéricos contra los maestros, contra los republicanos y, evidentemente, contra los maestros republicanos, teniendo un papel muy destacado los informes del cura párroco y de la Asociación de Maestros Católicos.
En el Informe de depuración de Norberto Cerezo (destacado sindicalista de FETE miembro del CN de la UGT y conocido miembro de las Misiones Pedagógicas y colaborador de revistas como Escuelas de España) se refleja por el cura párroco de Canillas: “el interesado del presente informe fue fusilado por ser mala persona en Segovia”,[3] sin más pruebas ni comentarios.
Otros informes curiosos reflejan la animadversión social como el cura de Pujarnos (Girona) que decía de una maestra de la localidad “se pasaba de roja, como casi todos los maestros”. Un 10 % fueron apartados definitivamente de la enseñanza, otro 10% fueron trasladados a lugares remotos, un 5% fueron suspendidos de empleo y sueldo entre un mes y dos años. Todos los anteriores más otros 2000 fueron inhabilitados para cargos directivos (cerca de un 30%). Otros mil maestros recibieron sanciones diversas (jubilaciones forzosas, postergación en el escalafón, expedientes de disciplina). Sistemáticamente, se sancionó más duramente a los maestros que a las maestras, que se beneficiaron en este caso de una actitud paternalista por parte de las comisiones de depuración.
Desde 1938 se inició un proceso de revisión de expedientes que se alargó hasta mediados de los cincuenta, a los que se acogieron un tercio de los sancionados. Cuando se resolvieron muchas revisiones las penas ya se habían cumplido. Hasta la llegada de la democracia en los años 70 no pudieron muchos de ellos reincorporarse con dignidad al escalafón del magisterio, aunque tuvieron que aceptar ir a las plazas que les tocaron en un concurso especial.
Los más afectados: El sector más dinámico, innovador, progresista y comprometido del cuerpo de maestros nacionales, así como de los estudiantes normalistas y, a su vez, futuros maestros. Pemán pretendía una depuración punitiva y preventiva, y desde luego lo consiguió.
Los efectos de la depuración sobre la escuela del primer franquismo son difíciles de valorar: no sólo se decapitó al Magisterio al eliminar a sus miembros más valiosos, sino que su lugar fue ocupado por miles de arribistas, excombatientes, mutilados de guerra y excautivos, familiares de caídos y, en general, individuos de reconocida adhesión al régimen y cuya competencia profesional nadie se molestó en comprobar, muchos dedicaban el tiempo en la escuela a rezar y a leer en voz alta la enciclopedia, su presencia en la profesión les permitía tener un sueldo y casa en momentos de penuria.
La depuración sirvió, por tanto, para hacer limpieza ideológica, pero también para colocar a los adictos, y para paralizar cualquier tipo de contestación interna durante mucho tiempo. La innovación pedagógica desapareció, los maestros neutrales o indefinidos ideológicamente procuraron parecer fuera de toda sospecha, y los que habían sido sancionados o habían visto la sanción muy cerca, no tuvieron más remedio que incorporarse en la escuela gris, católica, tradicional y reaccionaria del Nuevo Estado.
CONCLUSIONES
El 18 de julio de 1936 sorprendió a los maestros españoles de vacaciones. Entonces no sabían que aquella fecha daba inicio a la más penosa etapa que iban a vivir los docentes en España. Tanto, que algunos historiadores no dudan cuando dicen que fue el colectivo más castigado por la represión franquista. Se trato de terminar de raíz con aquellos maestros de espíritu republicano, el nuevo régimen temía que de no hacerlo se le iría de las manos la política nacional catolicista que pretendía imponer, sencillamente había que aplicar un castigo ejemplarizante a los intelectuales en general, que quitara las ganas a cualquier otro de repetir aquel modelo de vida.Y lo consiguieron. El miedo más terrible se instaló en las escuelas y en las familias de los maestros. Los que no murieron fusilados tras el levantamiento militar fueron exiliados.
En la primera etapa, recién declarada la guerra, son los militares quienes se encargan de peinar pueblos y ciudades en busca de maestros republicanos que localizaban a través de los informes que pedían a los alcaldes y curas, que por esa vía se destituyeron o separaron temporalmente de sus aulas. En noviembre de 1936 se crean las comisiones provinciales y se les exige a todos los maestros que soliciten su propia depuración como condición para seguir ejerciendo.
Después, la comisión les devolvería el expediente, favorable para seguir dando clase, o rechazado y a la calle. Muchos optaron por ir al frente. Pero los demás tuvieron que someterse al criterio de la comisión, formada por el director del instituto, un representante de la asociación de padres, "persona de probada moralidad católica", un inspector y dos vocales de "solvencia moral y técnica".
Se les pidió que detallaran qué hacían antes y después del 18 de julio, cómo recibieron el alzamiento, sus filiaciones políticas y sindicales, su actividad diaria y privada y que delataran a sus compañeros. Debían acompañar su defensa de los informes del alcalde, el cura, la guardia civil y otros. Toda una defensa sin una acusación previa.
VALORACION
Según el artículo 14 de la Constitución, "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social".
O el artículo 16: "Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación que la del orden público establecido".
Con estos dos artículos queda muy claro que España es un país laico y que la Iglesia Católica podrá decir misa, nunca mejor dicho, y opinar de lo que quiera como cualquier hijo de vecino, pero nunca exigir y censurar. Aquellos tiempos de ir bajo palio ya pasaron por suerte. Me gustaría escuchar a la Iglesia pedir perdón, una y otra vez, por su actitud tan pasiva y por su posicionamiento tan claro con los ideales fascistas durante la guerra civil y el franquismo...
El modelo de escuela republicana y el franquista no tienen nada que ver. Se trata de dos modelos bien diferentes. El primero no tuvo mucho tiempo para consolidarse; Las experiencias más innovadoras y revolucionarias se vivieron en tiempos anómalos: durante la Guerra Civil. El modelo franquista, impuesto después de una victoria militar, duro muchos años, aunque siempre hubo intentos minoritarios de mantener un modelo republicano. La voluntad de ruptura con el modelo republicano es muy clara, desde el primer momento, en los gobernantes franquistas. Un medio para conseguirlo fue la depuración del magisterio porque era considerado uno de los principales culpables del "desastre" republicano. El magisterio republicano con sus enseñanzas rompe con la tradición católica y conservadora de la España tradicional y autentica, según los gobernantes franquistas, y por eso hay que depurarlo fuertemente.
Una depuración que afectara a muchas personas con intensidad diferente y que, además, producirá en el colectivo un estado de ánimo de derrota, miedo y derrota que no permitirá una reanimación hasta pasados muchos años. Si a esta situación le añadimos el hecho del exilio de muchos de sus hombres y mujeres más comprometidos política, social y pedagógicamente podemos imaginarnos que magisterio queda, Y podemos preguntarnos donde estaríamos ahora, desde el punto de vista educativo, si esta ruptura no se hubiera dado.
La depuración de catedráticos y profesores y las dificultades que padecieron para conservar su trabajo en la enseñanza pública durante la Guerra Civil y el franquismo. Según han informado los investigadores Isabel Grana, Francisco Martín, María del Campo Pozo y Carmen Sanchidrián, “el nuevo régimen vio que era preciso desmantelar la labor de la II República y reprimir toda ideología izquierdista dentro del proceso de prevención”. Los investigadores han explicado que, a partir de septiembre de 1936, todo el profesorado de segunda enseñanza que había en España tuvo que someterse a este proceso para demostrar que habían sido «fieles», durante la República y la Guerra, a las doctrinas del nacional catolicismo. Aproximadamente unas 300 personas fueron «separadas del servicio», o lo que es lo mismo, dejaron de tener el trabajo al que habían optado por vocación y méritos.
BIBLIOGRAFIA
- Plataforma digital: En las páginas, a pie de página aparecen las fuentes utilizadas.
[1] DECLARACIONES DE LORENZO LUZURIAGA. www.colectivolorenzoluzuriaga.com
[2] DECLARACIONES DE JOSÉ MARIA PEMÁN, JTE.
[3] SOBRE EL INFORME DE DEPURACIÓN DE NORBERTO CEREZO- Realizado por el Cura párroco de Canillas.
[4] DIÓSCORO GALINDO Y LA REPRESIÓN CONTRA LOS MAESTROS REPUBLICANOS- plataforma digital: la cabaña progresista.
[5] Enseñanza republicana vs enseñanza franquista: la represión del magisterio- Universidad Girona. Salomó Marqués.
[6] Universidad de Málaga. Isabel Grana, Francisco Martín, María del Campo Pozo y Carmen Sanchidrián.
No hay comentarios:
Publicar un comentario